Hay páginas de mi vida que dejé de transcribirlas por el torrente de sentimientos que desencadenaban en su momento. Iniciaba unas líneas y el teclado se llenaba de lágrimas antes que llenar el editor de textos con palabras. Lo cierto y concreto es que, fueron escenas de mi vida impactantes para mí, en introspectiva, me inundé de sentimientos y emociones que aún me costaba describirlas, quizás por la inmadurez, la inexperiencia, el cúmulo de cosas que sucedían y se me escapaban. Al superarlas, me rehusé a seguir escribiendo sobre esas partes, porque consideraba que era volver a lo que ya estaba cerrado. En estos días, muchas personas que conocían ´esas partes´ me pidieron que lo haga, porque necesitaban que alguien les recuerde cómo ser valientes. Me causa algo de asombro que algunas personas me consideren valiente, cuando admito que fui muy inmadura en varias situaciones. Es una rara sensación, pero bueno, lograron el cometido y ahora me encuentro escribiendo. Las otras razones por la que quizás fui renuente a escribir y hacerlo público, fue por el nivel de intimidad que puedo llegar a liberar y también, por el simple hecho de ser situaciones mayoritariamente tristes, y no quiero trasmitir congojas, quiero darles a los que me leen, motivos para sonreír. Y analizando esta situación fue por la que me convencí definitivamente que debía escribir, porque tuve suficientes motivos tristes que me enseñaron a ser feliz.

Y bueno, ¿damos inicio?

Primero, hay tantos hechos que no sé por dónde empezar, quizás donde me detuve, pero donde me detuve fueron en líneas que no las dí a conocer, así que, definitivamente, estoy perdida en mi propia historia. Ahora bien, todo es concerniente a los hechos que se inician a partir de esos ocho meses que tuve en gestación a la que es en definitiva, la persona más importante de mi vida.

Descubrí que estaba embarazada el 1 de diciembre del 2.008 a través de una cinta blanca y dos rayas rojas, lo aseguré ese mismo día con una ecografía trasvaginal. Yo tenía 17 años y habían trascurrido días de finalizar mis clases del tercer año de la Educación Media.

Mi hermana me acogió, me dio respaldo, sostén, me dió amor, contención. Fue un inicio lleno de temores y miedos pero con una decisión firme, quería a ese bebé, lo quise desde que lo vi amorfo en esa ecografía, lo quise desde que mi hermana me abrazo y me dijo: `Vas a ser mamá ¡Qué bendición de Dios!´ La quise, y nada me iba a hacer cambiar de opinión. Pero todo me apretujaba en el pecho, la mente racional me generaba todo tipo de preguntas a las que no estaba pudiendo responder. Recuerdo el mensaje de texto que envié a mis amigas y que todas tardaron en responder. Al hacerlo, todas estaban con lo mismo: ´Estoy en shock´ Y yo decía en mis adentros: -Las decepcioné. Pero de esta situación puedo afirmar que, desde aquellos momentos no hice más que descubrir, quiénes verdaderamente eran mis amigas, porque conozco cuáles fueron en muchos casos y en muchas oportunidades, el cúmulo de comentarios que nacieron respecto a mi estado de gravidez, desde burlas, asombro, sorpresa y admiración.

En el camino, experimenté la soledad cuando no quise hacerlo, pero que fue necesaria, en ella, encontré fuerza y aliento en mí misma, cuando nadie podría dármelas. Así también, creo que Dios me puso en determinadas situaciones y ante determinadas personas con un fiel propósito: aprender de cada una de ellas. Cuando tenía cinco meses de embarazo, tuve una improvisada charla con una persona que también eligió la maternidad a mi edad. Me dio palabras cruciales y que de una u otra forma marcaron en mí y las llevo presente hasta ahora: ´Desde ahora en más Bea, no te guíes por nada de lo que la gente te pueda decir, solo vos vas a saber la felicidad que te va a dar tu hija cuando la tengas contigo´ Nunca antes había cruzado palabra con esta persona más que un ´Hola´. Y dije que esa era una de esas cosas que pasaban por y para algo, eran palabras que necesitaba escuchar. Tuve varias piedras en mi camino, desde falsas amistades hasta postergar y en algunos casos, renunciar a sueños y proyectos.

También en ese periodo de tiempo, se acercó a mí una multitud de gente con quien no mantenía contacto desde hace tiempo. Y fue lindo, las palabras y los actos de aliento y contención son impagables y memorables, son Fortalezas para el alma. Es ahí cuando confirmas esas frases que tantas veces la escuchaste, los verdaderos amigos acuden sin necesidad de ser llamados. La asevero, la confirmo por experiencia. También recuerdo, que mis amigas más cercanas me hablaban de la reacción de sus padres, algunas mamás lloraban ante mi situación y los papás, le daban un consejo: Te necesita más que nunca, no la dejes sola.


A los cinco meses de gestación, le diagnosticaron a mi pequeña princesa a través de la ecografía morfológica 4D, algunos defectos congénitos en el riñón. Aún recuerdo claramente como cambiaron las expresiones del ecógrafo tratando de darme las palabras adecuadas que suavizaran la preocupación que estaba surgiendo en mí y en mi mamá, que me acompañaba en esos momentos.

Recuerdo que la cabeza me dio muchas más vueltas, que el mundo estrecho se me hacía más inmenso; el hecho de haberme sentido tan irresponsable por concebir a un ser que necesitaba enteramente de mi, yo, que ni siquiera había aprendido a cuidarme sola, y ahora, esto, que exigía mi total capacidad de afrontar las cosas, de aprender a cuidarla más que nunca, tuve tanto miedo… tanto miedo de no estar a la altura de todas las cosas que me estaban pasando, que estaban ocurriendo.

Fueron trascurriendo los días, discutía a menudo con mi pareja, teníamos tantas diferencias que cada vez relucían más sin ninguna posibilidad de encontrar medios de cómo hacerlas pequeñas. Yo tenía una meta fijada, trabajar, trabajar, trabajar, aprender, ir construyendo un futuro a partir del presente que me tocaba en ese momento. El no tenía metas u objetivos fijados ni a cortos ni a largos plazos, estaba en el éxtasis de su juventud, no los iba a desperdiciar teniéndolos. Lo supe, lo sabía… supe que había más cosas importantes que mantenerlo conmigo cuando no aportaba nada más que tristeza a mi vida. Lo solté, dí por terminada la relación, quise que se despierte, pero lo que el hizo fue más bien, soltarse de tantas responsabilidades. Lo extrañé tanto que me helaban los huesos, Calamaro sonando de fondo con sus Crímenes Perfectos, Shakira haciéndole de cómplice con sus Sombras de Ti, noches en las que me asfixiaba y perdía el aliento para volver a encontrarlas en la mañana. Le pedí perdón a mi bebé, cada noche, cada noche por tanta tristeza –lo sigo haciendo-

Cada mañana, el tan solo hecho de despertar era simplemente el aviso de que lo iba a extrañar hasta que el sol vuelva a entrar; pero, no me molestaba la idea de estar sola, no me molestaba el hecho de ser ´mamá soltera´ creo que al contrario, me daba fuerzas pensar en esa posibilidad. El trabajo ayudó a que mantenga la mente ocupada, en la mañana y en la tarde, en la oficina. En una de esas charlas con un compañero de trabajo, recuerdo en especial una, que se me quedó grabada y creo que fue también determinante para decisiones futuras: ´No esperes a que cambie ni que se dé cuenta de las cosas, él no va a cambiar, a los hombres toda la locura, todo el vyrorei se nos pasa recién a los 30, ahora para él son importantes, la farra, los amigos, salir,  mostrarse, todo eso que a vos no te importa nada y que no lo vas a entender. Es difícil, yo sé que duele, y quizás te estoy golpeando ahora, pero sé que te va a ayudar así que, tranquila, todo pasa´ y en definitiva, sé que no es el caso de todos los hombres, pero si de una mayoría importante, tenemos intereses bastante diferentes. Es uno de esos casos en los que puedo afirmar que lo mejor que pueden hacer tus amigos por vos en este tipo de situaciones es darte un empujón, antes que seguir manteniéndote en una mentira que solo alarga la incertidumbre y los malestares.

Fueron días importantes de crecimiento personal, sobre todo, para alinear ideas. También volví con algunos grandes tropezones. Puedo destacar que tuve conmigo a gente que todos los días dedicó su tiempo a escribirme temprano, a enviarme su aliento, a hacerme saber que contaba con ellos, y siempre voy a decir que ese gesto, es de almas grandes. También recuerdo a gente, a parientes que me veían y lloraban ´por lo triste de mi situación´ ¡Rayos! Desde cuándo dar vida fue triste…. Qué cosas. ¡Qué mentes! Pero puedo decir que no me desganaron, para nada, todo lo contrario, quizás fue un motivo más, para demostrarme a mí misma, que por más difíciles que estén las cosas, se puede salir adelante.

En la sala de espera de consultas o para estudios médicos, recuerdo a las mujeres de mayor edad mirándome y murmurando cuando escuchaban que mi cita era por control de embarazo (y cuando ya se me empezó a notar la panza) `tan joven y embarazada, en qué andaba pensando´ y comentarios similares con el típico gesto de cubrirse la boca con la mano (quizás el reflejo por la falta de ética). Recuerdo a varias señoras hablándome y cuestionándome por qué no me cuide y tratando de darme enseñanzas de moral cuando ellas no iban a ser las que se despertaban conmigo en las madrugadas. En síntesis, si no vas a aportar algo para crecimiento, mejor no hables. No es bueno el que te ayuda, sino el que no te molesta, como decía Arjona.

Cofre de EVIDENCIAS

Fueron pasando los meses y recuerdo varias discusiones familiares, recuerdo a mi hermanito abrazándome en las noches, recuerdo a mi hermana enviándome emails y diciéndome que Dios solo me está preparando, ´quizás sean los meses más difíciles de tu vida pero valdrán la pena´ recuerdo a mi mamá hablando con mi cuñada y mi hermana para que la ayudaran a hacerme sentir bien, que yo me encerraba, lloraba, que ya no sabía sonreír. En esos días, pasaron por mi mente las imágenes de la navidad anterior y de lo sonriente que estábamos todos; mis hermanos, con sus respectivas familias, habían decidido venir a visitarnos para pasar conmigo las fiestas de fin de año. Al rememorar esto, me dije que no  podía permitirme estar así, que ya fue suficiente, no podía evitar que me dolieran infinidad de cosas pero que sufrir era enteramente opcional. Debía hacer honor a ese gesto de que hayan decidido pasar conmigo la Navidad, para demostrarme que estaban unidos por mí y que todos iban a recibir a la Pequeña Princesa. Descubrí que tenía el alma rota en tantas partes que en los huecos encontré el suficiente valor para volver a armar esas piezas. En medio de tantos descubrimientos, percibí que hacía días que la Pequeña Princesa no se había manifestado en movimientos, alerté a mi mamá, rápidamente fui a hacerme chequeos para corroborar que ella seguía bien. Días después, se pudo descubrir que debido al problema de riñón, el líquido amniótico disminuía sustancialmente, imposibilitándole el movimiento. Empecé a recibir vacunas de maduración para un posible parto prematuro.

Y pasó así, llegué a los ocho meses, empiezo a sentir que la Pequeña se mueve como no se movió en todo el período de gestación.  Por los signos, mi mamá percibe que se trata de los primeros indicios de que la peque ¡Ya quería venir! El bolsón de bebé ya estaba preparado, así que tomamos valijas y nos fuimos. Claramente las contracciones iniciaron, pero como aún no estaba en fecha, mi doctor pidió que esperemos. Al día siguiente, ya no hubo nada que esperar, las contracciones no cesaron y debido a que no  hubo dilatación, se programó una cesárea para las 14:00.

Mis datos.

Así fue, a esa hora ingrese a la sala de parto, y a las 15:42, en medio de esas raras charlas de los doctores, escucho los primeros sonidos convertidos en llanto, la vi, abrió los ojos para verme, la princesa de mis sueños, a quién soñé tantas veces, estaba ahí, la vi, me vió, nos fundimos en una mirada en la que nos dijimos tantas cosas sin hablar. Veía pasar todos los momentos previos en mi mente, como una película, cada escena dolorosa y feliz y comprobé al verla, que todas y cada una de ellas, valieron la pena. Contigo descubrí lo que es el completo Amor a Primera Vista. Te Adoré preciosa, y Amé la primera vez que te dí un beso en la frente y me miraste fijamente, adoré todo de ti como lo sigo adorando hoy. Fuiste, sos y vas a ser Siempre, mi verdadero motivo para vivir, para seguir, para caminar, correr y si es necesario volar, lo haría por ti. Vales un mundo princesa, ninguna historia de ningún cuento de hadas se puede comparar a lo hermoso que es tenerte en mi vida, a la luz que me das cada mañana, al amor que me das sin exigirme nada a cambio. Dentro del caos que puede ser mi día, vos mantenes todo en calma, y es cierto que a veces tengo la cabeza alborotada, pero princesa, sos mi sosiego, mi tranquilidad, mi universo entero, esa gota de agua en la que cabe mi mundo.

Naciste, y renací contigo. Y al pasar los días, me dí cuenta que todas las situaciones anteriormente vívidas, fueron una simple brisa, la verdadera tormenta aún no había golpeado.


Todo su primer año de vida, la pasamos entre sanatorios, clínicas, hospitales, centros de diagnósticos y laboratorios. Asumo que ser mamá no ha sido fácil y que recibí con justa razón varios retos. Mi mamá constantemente me cuestionaba y dudaba de que yo no estuviese preparada para toda la situación. En ciertas cuestiones, admito que tuvo dos criaturas que cuidar. Asumo que fue difícil acompañar a mi bebé de días de nacida, a varios estudios médicos a los cuales varios adultos se rehúsan a realizarse. ¡Pero mi pequeña fue fuerte! ¿Cómo podría yo ser débil? Si ella me estaba enseñando todos los días a ser resistente.

Se postergaron algunos estudios médicos por ser muy exigentes para su pequeño cuerpo, lo hicimos meses más tarde. El diagnóstico estaba, un riñón, Agenesia renal derecha o Hipoplasia renal derecha eran los términos más comunes en las conclusiones de estudios médicos. Un riñón amorfo y totalmente disminuido de tamaño, pero del que se desconocía su función.


Exactamente dos años después de su nacimiento, La Pequeña empieza a manifestar repetitivos síntomas. Las más frecuentes, fiebre y molestias al orinar. Consecutivos análisis de orina de diferentes laboratorios clínicos indicaban que se trataba de una preocupante y constante infección urinaria. Estudios más específicos revelaron que se trataba de un quiste en la vejiga que recibe por nombre Ureterocele. Con la advertencia de una inminente cirugía, las consultas, además del nefrólogo y pediatra, se extendieron a un cirujano infantil. Se determinó la operación, o más bien, las operaciones; se harían dos cirugías en una: Nefrectomía parcial por tumor renal y Resección Endoscópica de Ureterocele.

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Mi Princesa una vez más, se enfrentó a algunos rigurosos estudios médicos, necesarios para la cirugía. Llegó el día, y quizás no lo demostré, pero nunca tuve tanto miedo, y nunca estuve tan aérea pisando la tierra, ante la ansiedad, cualquier bocado iba a parar a mi boca (con justa razón, la gastritis apareció semanas después). Mentiría si digo que recuerdo cuánto duró la cirugía, solo recuerdo que para mí fue como la eternidad, solo quería ver a mi bebé. Lo más difícil hasta ahora, fue dejar a mi bebé en puertas del quirófano. Nos advirtieron de miles de posibilidades, entre ellas, que la Pequeña Princesa podría hacer uso de la sala de terapia al menos 24 horas para la correcta recuperación, que tendría drenajes y no sé cuántas cosas más que me asustaban. Lo cierto es que, mis oraciones y la de tantas personas tuvieron efecto, y mi nena no necesitó nada de eso. La princesa fue intervenida quirúrgicamente y el resultado fue altamente positivo. Tres días en el sanatorio para asegurar su correcta recuperación. Nuevamente varios estudios médicos para corroborar el funcionamiento del riñón restante. Todo salió mejor de lo que esperábamos. Todos estuvimos felices, y lo mejor de todo, La Pequeña ya se libró de malestares y nos los hacía saber con una hermosa sonrisa.

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Nuevamente dos años después, se vuelven a presentar algunas molestias físicas en la Pequeña Princesa, y surgen nuevos diagnósticos. Su riñón estaba sobrecargado de trabajo. Es cierto que la Hipertrofia compensadora (en palabras sencillas, el aumento del tamaño y función de un órgano para compensar la ausencia del otro) es normal en casos como el de ella, pero su único órgano renal estaba sufriendo por diferentes causas. Una, un problema vesical, quizás producto de la cirugía, segundo, Insuficiencia Renal Grado 1, a causa del exceso de trabajo, el nivel de funcionamiento del riñón había disminuido. Habrán de imaginarse que para llegar a esos resultados, mi pequeña, tuvo que nuevamente someterse a varios estudios médicos, esta vez, más rigurosos y más específicos, los cuales, nuevamente, no los voy a mencionar, fueron difíciles de soportarlo. Recurrimos a una terapia de diez semanas y también a una dieta estricta basada en su condición. Nuevamente tuvimos que esperar a que todos los resultados inclinen la balanza hacia conclusiones positivas. Así fue, tanta espera nuevamente valió la pena. Puedo decir que es mucho más conciente que muchos adultos, y que a pesar de no entender por qué le pasan estas cosas (a mi también me gustaría saber) ella las acepta, se adecua, y vence todos los obstáculos. La pequeña princesa es una Gran Guerrera, la más valiente que conozco. Y a pesar de tantos héroes ficticios que existen, yo tengo a una verdadera, mi pequeña Heroína, la que simplemente me enseñó a batallar todo y lo sigue haciendo.

Si tengo que resumir todo esto lo diría en una palabra ´Bendición´ eso es ella en mi vida. A pesar de que muchos decían que mi vida se acababa cuando me vieron con la panza abultada, yo puedo decirles con hechos y no con palabras, que afronté situaciones que ellos aún no las afrontaron, y que sin embargo, los vi ahogándose en un vaso de agua ante circunstancias que para mí, eran simples ráfagas.

Me vienen a la mente tantas situaciones en las que sabía que nadie podía entenderme, porque yo necesitaba desahogarme conmigo misma, necesitaba hablar con mi interior, encontrarme en todas mis debilidades y flaquezas para conocer a mis fortalezas. Recuerdo a tantas falsas amistades que decían escucharme, pero más bien se burlaban de mi situación. No les guardo rencor, hoy les agradezco, me hicieron ver la realidad, y en ese proceso, aunque no lo quisieron, me hicieron más fuerte. Descubrí, que sensibilidad no es sinónimo de debilidad, significa que tienes y cultivas tantos sentimientos que se fortalecen en momentos ante los cuales los demás correrían.

Me hubiese gustado resumirlo más, condensarlo todo, pero creo que mi mente obtusa ya no encontró la manera de hacerlo. Lo cierto es que, no me arrepiento de ninguna decisión tomada, todas me enseñaron algo.

Quizás hay más sucesos que resaltar, mi duelo de un año para quitar de mi vida a la persona que amé en ese momento. De eso puedo resaltar que en muchos casos, no hay mejor compañía que la soledad. La soledad es hermosa, bella, con sonidos altamente agradables. Si no aprendemos a disfrutar de su bella compañía es difícil que aprendamos a valorar la de una persona. Me refiero a que, con la persona con quien más debemos contar es con uno mismo, nadie puede ayudarte si el deseo no es interno. Recuerdo haber leído algunos consejos para vivir, el primero de una de las tantas reglas y consejos era ´Sé la persona más entusiasta que conoces´ y es totalmente cierto. Nadie puede darte alegría si no hay una alegría interna.

Desde que tengo uso de razón, fui y soy de pegar en la pared toda clase de frases alusivas a un crecimiento personal, hacía un muro personal de palabras de aliento, creo que a mis compañeros de colegio le habrá abrumado más de una vez mi colección. Pero, son alicientes, hoy día tengo más imágenes que frases en mi muro, pero aun así, siguen siendo estímulos. A veces nos cuesta deshacernos de recuerdos, y es cierto, la vida en sí es un acto de desapego, solo que nunca estamos preparados para decir adiós (Esta frase la escuché en la película ´La Vida de Pi, Una Aventura Extraordinaria´). Cuesta desapegarnos de las cosas y de las personas que queremos y que anhelábamos conservarlas, es un proceso difícil y doloroso pero, hay que hacernos una introspección y poner en la balanza las cosas. Si es tan importante ¿Por qué no está en mi vida? Es necesariamente necesaria esa persona-perdón por la innecesaria pero imperiosa redundancia-, ¿qué aporta que  no podamos aportarnos nosotros mismos?  Recuerdo las veces que negué sentimientos y que preferí no hablar sobre ese tema fue porque no quería mostrarme vulnerable, mi duelo personal era conmigo misma y mi decisión estaba tomada. Quería dejar ir y lo hice. Nadie puede reemplazar lugares, no iba a reemplazar esa falta con la presencia de otra persona. Tenía que hacerlo y lograrlo yo misma. Lo perdoné por absolutamente todo, y también lo hice conmigo misma, porque descubrí que la razón por la que no estaba soltando toda la carga era esa, no me estaba perdonando. Lo hice, y me liberé, me sentí nueva, y fue el inicio para continuar.

                Nadie puede llenar nuestros vacíos existenciales si no lo podemos llenar nosotros mismos. Eso lo aprendí. A veces tenemos más una necesidad de compañía que de compartir. Y si no logramos diferenciar eso, creo que nunca vamos a poder abrirnos a un buen tipo de relación, en todas las áreas de la vida. Pero bueno, comprender esto tampoco me evitó algunos tropezones futuros, tampoco fue algo que aprendí de forma inmediata, la vida es un camino, no hay nada trazado, y lo llamo tropezones porque creo que no hay errores, sino aprendizaje; el mapa lo vamos haciendo. Ninguna situación es reemplazable y tampoco las personas lo son, cada momento, bueno o malo es único e irrepetible, pero a veces creo que nos ponemos un límite por miedo a experimentar lo nuevo y volver a rozar el dolor cuando puede ser totalmente lo contrario.

                Lo que muchos llamaron como mi fin, fue el medio para aprender tantas cosas que de otra forma no lo hubiese hecho. Es cierto, también hubo sacrificios en el camino o más bien, cosas que postergué. Creo que mientras existan cosas que se van aprendiendo, nada es desperdiciado. Cuando fue reciente mi embarazo, más bien los inicios, me quejé de las cosas a las que estaba diciendo adiós, le conté a mí tía y ella me dijo ´Cariño, son opciones de vida´ y con eso me aclaró todo, nada está perdido, solo cambian los medios, pero si la vista apunta siempre al objetivo, nada te apartara de él.

‘Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma’

Las incondicionales amigas de mi mamá  fueron realmente personas de gran corazón. Nos dieron su apoyo de todas las formas, en especial, la espiritual y la de ser sostén, son una gran familia y verdaderamente, grandes personas.

A mis ex compañeros de la universidad, tanto como de la primera como de la segunda, y en especial la segunda, de la UNVES, porque un día antes de la cirugía de mi nena oraron por ella y aunque nadie sabía a excepción de mis más cercanos (estábamos 100 alumnos) la gran mayoría me hicieron llegar su mensaje de apoyo incondicional y fue altamente reconfortante. El tiempo ya no me permitió acercarme a cada uno para agradecerles, pero Carlitos Ríos o como le digo, Kaloka ¡gracias! Gracias por ese gesto de encomendar a mi Princesa a las manos del Divino Señor (vos sabes cómo lo hiciste y por qué lo menciono). Gracias por haberme pedido permiso para hacerlo y por haberlo hecho.

A mis amigos y amigas, que me acercaron a Dios en ese lapso de tiempo, fue fundamental, para reencontrarme, para no perderme y para aprender a perdonar y a perdonarme. Es un acto de liberación enorme.

No tenía la Biblia, un amigo cristiano fue de campamento, lo ganó y me dijo: ´Creo que definitivamente Dios está buscando que te acerques a él´ pequeños alicientes que animan y ayudan a sobrellevar las circunstancias.

Gracias a mis amigas, a esas grandes de corazón, ellas saben quiénes son, que me ayudaron sin pedirme nada a cambio más que mi felicidad, esas que estuvieron en los días grises tanto como en los soleados, que me ofrecieron su tiempo, sus palabras, su contención, su departamento, casa… a ellas, la bendición del mundo ¡las adoro!

Gracias a mis amigas y amigos y a personas casuales que me dieron tantos mensajes de apoyo de mil y un formas, y todos me ayudaron. A mis amigos que me ayudaron siendo choferes en varias ocasiones, gracias por el aguante. A las personas que me daban mensajes de aliento sinceros, ese gesto es invaluable.

A mis ex compañeros del colegio y amigos que hice en el camino, que se prendieron cuando necesité de ellos, en serio, muchas gracias por haber estado, por haber respondido, por haber hecho tanto a pesar de que cada uno ya tomó caminos diferentes, todos estuvieron unidos por mi bebé en el momento que necesité y me hicieron saber con actos, con quiénes uno cuenta y quiénes no, quiénes están para darte verdaderamente una mano y no solo para una foto. Me alegra conservarlos, me alegra que sean parte de mi vida. Con ustedes creé verdaderos lazos, con ustedes siento, que tengo verdaderos tesoros.


Es cierto que había estudiado computación de pequeña, pero cuando más aprendí fue en el momento que decidí hacer trabajos a computadora para mis primeros ingresos y ahorros. Hice todo tipo de trabajos y agradezco a las personas que me tuvieron confianza y en especial, a la persona que no dudó en enseñarme y mostrarme todo cuando tuve dudas, me volvió a enseñar a pesar de que tenía innumerables pendientes, cedió su tiempo para mí, para mi ayuda a pesar de que ella no recibía nada a cambio ¡Almas Grandes! Es la jefa del Centro de Computación donde estudié, a ella, Mil Gracias, por tanto cariño, tanto aprecio y tanta ayuda.

Dejé de estudiar un tiempo, pero realicé trabajos completos (desde buscar la información, redactar y editar) de carreras que no eran la mía pero con buenos resultados. Y a pesar de no recibir yo el ´Felicitado´ me hacían feliz, también había aprendido algo.

Con el correr del tiempo, también pasé por otro tipo de ausencias y rupturas, me volví a desahogar y volví a decir ¡Qué rayos! Pero aprendí a no tomarme nada personal y a no hacer suposiciones aunque la mayoría de las veces acerté en ellas, es mejor dejar de estar pendiente en lo que no aporta algo que alegre la vida. Si la cuerda no se sostiene de ambos lados, es mejor soltarla (Si, cuesta, lo sé, no soy cruel, solo maduré y establecí diferencias entre Querer y los apegos afectivos)

También seguí ligando retos; con determinadas situaciones aprendí a ser amiga de mi papá y me encanta ser niña con él (aunque a menudo también discutimos y nos encontramos diferencias) Supongo que me encanta ser niña a veces porque si hay algo que no se les olvida a ellos es  levantarse cuando se caen y reír de eso.

Las experiencias que nos ganamos a veces no nos previene de hacer las mismas cosas, de lamentarnos de vuelta por algo, pero, nos hace más resistentes, como decía mi hermana: `Hay ciertas ráfagas que nos golpean para saber amortiguar las caídas, pero, ¡no te arrepientas! porque con eso solo se logra una carga emocional que genera tristeza, y lo que se hizo ya no se cambia, hay que aprender de él y seguir, de lo contrario el dolor si fue en vano´. Mi abuelo me dice, que siempre es bueno tener alguien adulto con quien hablar, ellos tienen algo invalorable, la experiencia de la vida, cuando hablan, no son palabras las que escuchas, son sus hechos.

Todos tenemos nuestras historias, nuestras anécdotas que nos hicieron fuertes. Me dijeron que sé escribir, yo creo que solo divago  con las palabras, pero sí  sé  dos cosas: Lo que escribo está lleno de sentimientos y sinceridad. Si es que aporto algo para aclarar incertidumbres o circunstancias, eso me hace sentir útil y feliz. Muchas veces escribí para mí misma, para darme valor, para darme fuerzas. Espero estar trasmitiendo eso, la vida es hermosa, es apertura, es abrirse a las oportunidades. A veces carezco de valor y me repito y me repito esas palabras, y no sé si encaro bien la situación pero al menos, procuro que no me gane, hay mucho por delante y siempre habrá algo más por escribir…

11 y 12 de Setiembre del 2.015

*Fortalezas para el alma, está en negrita porque siempre dije que si escribía un libro, se llamaría así el capítulo dedicado a mis amigos.

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12 comentarios en “Cofre de Vivencias

  1. Cuan elocuentes y sinceras tus palabras amiga. Logran emocionar hasta el punto de q se eriza la piel con el solo hecho de leer. Tu historia de vida es mas q valorable puesto q has atravesado momentos de mucha dificultad q con la gracia de Dios has podido superar. Vos y la princesita son las verdaderas heroínas porque han vencido mil batallas q a la luz de los ojos de los demás sería imposible de combatirlas. Mis respetos y eterna admiración amiga mia!

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    1. Mi querida amiga entrañable! Gracias por tantas palabras hermosas que tienen un cuantioso valor para mi porque nos conocemos desde hace tiempo y estuviste conmigo en esos momentos. ¡Gracias por tanto!

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  2. Sin duda alguna una mujer con todas las letras fuerte y valiente!! Que a pesar de todo nunca perdió su inocencia y ternura! Impulsas a muchas mujeres a afrontar todo lo que venga y luchar por sus sueños e ideales y por lo que uno ama lo que es lo mas importante

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  3. Realmente inspirador y motivador!! Demuestra cómo uno puede ir superando obstáculos sin bajar nunca los brazos. Historia de vida que inspira a cualquier persona que lo lea y más a aquellos que tienen la dicha de compartir con ustedes. Mujer valiente. Madre ejemplar. Y amiga incondicional. Mujer que plasma en letras sentimientos y agarra una pequeña parte de tu vida y lo hace poesía inmortalizadolas. Este camino recién empieza y tu pasión por todo lo que haces te va a llevar muy lejos. Te quiero !

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  4. Me emocionaste hasta el alma, me rememoras mi propia vida, nunca dudes que los ángeles eligen las mamas indicadas…aquellas que pueden más allá de la vida misma, mi hija también paso por tormentos de operaciones y cti, y muchos años de pinchazos y tomografias en verdad siento tu historia en el alma. Nunca dejes de compartir lo que sientes, tu valor es la antorcha que puede iluminar un alma en la oscuridad, que dios y el universo las proteja y las cuide…abrazos para las dos ángeles maravillosas, que el universo las colme de bendiciones….

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    1. Y a mi me emociona leer tus palabras, gracias por tantas dirigidas hacia mi de una manera especial. Asumi el desafío de ser madre a una temprana edad pero no hay un segundo en el que esté arrepentida de ello. Gracias por leer parte de mi vida y de mi Pequeña Princesa…! Abrazos y cariños enormes!

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