Las cosas que nunca te dije

Pudimos hacer tantas cosas, hasta el mundo cambiar

pero no pudimos siquiera cambiar nuestra historia personal.

Tan solo un instante

Enanitos Verdes

Recomendación Escuchar de fondo mientras se lee: Aunque tu no lo sepas de El secreto de Herbie. O Gone, Gone, gone de Philips Philips.


Hay tantas cosas que nunca te dije.

Porque no te gustaban las cursilerias, porque te parecía de novela enumerar las cosas positivas de alguien, porque te agradecí una vez y me preguntaste por qué lo hacía, y con esto, descubrí lo que me demostraste todas las veces: una persona en la que las acciones encajan más que las palabras, hablar estaba de más en tu vida cotidiana, pero la acción y el detalle eran parte del todo.

Así que, aunque no lo creas, tengo grabada en la mente cada uno de esas acciones y aciertos que tuviste conmigo, y que a pesar de no habértelo dicho, te lo agradezco infinitamente.

Recuerdo ese día en el que:

Te quedaste no sé donde por el wifi, para descargarme las bandas sonoras de las películas que te había comentado que siempre las quise tener. No te lo había pedido, solo comentado, y fue una sorpresa tan grata cuando las empecé a recibir.

Venías a altas horas de la noche, para salir a caminar o andar en la bicicleta, porque era el horario en el que yo podía.

Me trajiste un par de pizzas cuando pensaste que yo estaba enojada, jeje. Fue tierno.

El mensaje que me habías enviado recomendándome un libro porque últimamente me estaba pasando, está de más decir que espere con ansias para saber el título del libro hasta que la imagen me descargó y en la caricatura, estaba el libro en cuya tapa se leía: Cómo parar de ser linda. (tierno 2)

Cuando no quería ir a dos cuadras de mi casa para los masajes a las 21:00 porque me aterraban los perros que me salían en el camino, y venías a buscarme, en tu moto, estando a diez o más cuadras, solo para hacerme ese favor, y luego, nuevamente pasabas a buscarme.

Cuando evitaste que recuerde algunas cosas que me entristecían y me cambiabas de tema sin que me diera cuenta.

Las clases que me recomendaste, cuando me dabas tu aliento hablándome de capacidades mías que yo desconocía, por el link para inscribirme en clases de inglés gratuitas.

El piloto que me prestaste porque pronosticaban lluvia para el concierto que tanto ansiaba.

Por las veces que me acompañaste a acontecimientos importantes para mí, en las que te integraste al grupo, convirtiéndote en amigo de mis amigos y pasandola bien.

Por la foto que me enviaste no recuerdo a qué hora de la madrugada, Vos, en plena oscuridad y de fondo las estrellas titilantes, adjuntando la declaración ´Aipotaite reime chendive ko’ape´*

Por las veces que venías simplemente a hablar o a hacerme compañía y siempre la pase bien.

Por las recomendaciones, opiniones o sugerencias que me dabas, ya sea para crecer o cambiar cosas para bien.

Por enseñarme a romper las nueces.

Por viajar 80km a pesar del cansancio del día, para poder ir a mi cumpleaños.

En serio, por todo eso, y tantas otras cosas ¡simplemente gracias!

Sé que te chirriaban los personajes de las comedias románticas, pero mira, cada una de esas características podrían pertenecer a un buen personaje de una de ellas, que aún no se filmó claro, jeje, en este caso, la realidad supera a la ficción.

Aunque todo esto, esté dedicado o inspirado por una persona, sé que alguien que lo lee, podrá sentirse identificado con todo lo que escribí y describí, por los detalles que muchas veces se tienen con nosotros, y no lo vemos, o lo agradecemos pero no sabemos cómo retribuirlo y simplemente lo agradecemos.

A vos, que no sé si lo leerás o no, te agradezco por ese tiempo de tu vida que me brindaste, por haberme aguantado cuando ni yo misma lo hacía, jeje, pero creo que al final te terminó cansando, y no te culpo para nada. Mas bien, me quedo con todos los gratos momentos, que hoy se convierten en recuerdos que los atesoro profundamente.

Perdón por las cosas que nunca te dije, y las coloqué aquí. Siempre me dijiste que yo era mejor escribiendo, así que convertí en letras, lo que tengo de ti.

Siempre me convencí y hace poco lo recordé con las líneas de una mis películas favoritas, que las palabras no salen de uno, sino fluyen a través de uno, solo somos un medio para ordenarlos y trasmitirlos (aunque el adjetivo de escritora me quede grande me gusta pensar que puedo serlo algún día). Hoy, agradezco que hayas venido a mí mediante estas palabras y poder sentirte a través de ellas.

Sé que algún día escucharé tu nombre en ese sueño que tanto anhelas y deseas, y aunque no esté ahí, sonreiré, porque sabré que eres feliz. Y eso… me basta.


 

*Deseo tanto que estés aquí conmigo, en lengua guaraní, idioma natal del Paraguay.

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