¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?

A dos años de haber iniciado en este hermoso mundo del blog, quiero recordarles (y comentarles a los que aún no lo leyeron) por qué estoy aquí.

Descubrir la vida, mientras escribo

  Una buena forma de conectar con el mundo es con las palabras.

  Quizás pertenezcamos a diferentes culturas, tradiciones, creencias, actividades, religiones, pero, podemos sentirnos unidos por algo que tenemos en común, en este caso, la escritura.

  Las palabras escritas, para mí, son una excelente forma de transmitir mensajes, ideas, pensamientos, y sé que esta declaración no es nada nueva, pero es de todos modos oportuna para aclarar el motivo por la que decido hacer públicos algunos de mis pensamientos, ideas, poemas, prosas, resultantes de una cabeza algo atolondrada que encuentra este medio una manera excelente de como delinear todo lo que surge en intercalados o prolongados momentos derivados de situaciones o experiencias propias o ajenas.

  Al principio, me costó mucho hacer público lo que escribo porque siempre consideré que era mi forma de catarsis personal y no creí que pudiese ser de interés o goce para…

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 “Bohemian Rhapsody”

 “Bohemian Rhapsody”

Esperando con ansias

Rami Malek, conocido por dar vida a Eliot en ‘Mr.Robbot’, interpretará a Fredy Mercury en ‘Bohemian Rhapsody’, cinta que cuenta la historia de Queen.

Hasta ahora no se sabia nada sobre la cinta, hasta que EW filtro la imagen de Malek caracterizado como Mercury. El parecido entre el actor y el músico inglés es impresionante.

El rodaje comenzará en un par de meses y se espera que se estrene el 25 diciembre de 2018. La película será dirigida por Bryan Singer (X-Men, Valquiria, Los Sospechosos de Siempre) y contará además con Ben Hardy, Gwilym Lee y Joe Mazzello, quienes interpretarán al baterista Roger Taylor, al bajista John Deacon y al guitarrista Brian May.

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La obra de arte y el observador.

La obra de arte y el observador.

Hay obras de arte que resultan incomprensibles a la sensibilidad de muchos.

Que miran mediante los ojos o simplemente escuchan o palpan sin prestar la más mínima atención.

Existen pinturas que uno no entiende qué valor artístico tienen, le dan vueltas y vueltas, y no se entiende el desastre que están viendo pero que son obras de alto valor.

Normalmente no se los interpreta, no se los entiende o resulta imposible adentrarse por desconocer totalmente la historia que encierran cada una de ellas.

Hay canciones o poesías que muchos no entienden qué está diciendo ya sea por el lenguaje utilizado, las expresiones o palabras poco conocidas o de difícil interpretación, pero que igualmente, son obras de arte.

Así pues, a mi parecer, el punto no reside en la obra de arte incomprendida, más bien, en el observador.

Recuerdo que de pequeña escuché de Frida, su nombre ya me indicaba algo de tristeza, algo de incomprensión, algo de lo que es. Era famosa por ser pintora, así que miré sus pinturas y no las entendí hasta que años después me encontré con sus hermosas letras que resultaron preciosas no a mi vista, si a mi alma y a mi corazón. Así me adentre a su alocada  vida y comprendí que fue todo un mundo por descubrir.  Desde ahí entendí sus pinturas, que nunca fueron surreales como las etiquetaban, ella misma se defendía diciendo que se autorretrataba a sí misma, con todo su dolor, con toda su tristeza en el alma, pero logrando hacer toda una obra maestra.

Aprendí a ver a Frida, aprendí a comprenderla en su dolor y aprendí a entender su arte.

A veces, en nuestra vida, conocemos personas y ellas nos conocen. Somos juzgados por algunas cosas, por algún temperamento, por algún error, por alguna equivocación que solo nos hace humanos. No tememos a mostrarnos vulnerables porque esa es nuestra esencia, porque en esa vulnerabilidad reside nuestra fortaleza; somos capaces de tener un mundo a cuestas pero muy pocos nos comprenden y logran entender ese desastre interno que es nuestra propia obra de arte, porque nos levantamos todos los días igual si tenemos el corazón contrito y derrotado, igual levantamos la cabeza y seguimos como si nada nos hubiese pasado.

Nos preguntamos si estamos locos o demasiado cuerdos, o cuerdos con algo de locura, no lo sabemos, pero si resalta el hecho de que no pudimos ser comprendidos o valorados de la manera que vemos y aprendemos a querer a los que nos rodean.

Nos cuestionamos si está es la persona que queríamos ser, derrotada y vacía, después de tantas luchas creer que es momento de darse por vencido y decir que ya fue suficiente. Y en ese momento redescubrimos esa misma fuerza que nos sacó a flote tantas veces. Y si, entendemos que a veces somos exaltados, que hablamos hasta por los codos o que callamos demasiado, que vamos demasiado aprisa y que en ocasiones nos falla el freno, que no hicimos la mejor pintura del momento que quisimos perpetuarlo para siempre, pero lo hicimos con el sentimiento más noble y sincero… así que nos damos cuenta, cuánta belleza hubo en cada uno de los momentos por las que nos estuvimos cuestionando que fuimos un desastre y sí, comprendemos, que el punto no está en  nosotros y en todas nuestras debilidades y susceptibilidades, sino el observador, que no supo comprenderlo.

Así que como todo buen aprendiz de escritor, a dar vuelta de página y seguir escribiendo.

¿Cuál es tu obra de arte?

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La imagen destacada es de un artista conocido por sus excéntricas pinturas los invito a conocerlo más:

http://www.yaconic.com/jackson-pollock-el-genio-loco-que-salpicaba-lienzos/

 

Y aquí les dejo una de mis pinturas favoritas de Frida Kahlo con su respectiva explicación, que ha inspirado a numerosos artistas, entre ellos, al vocalista de Coldplay, que denominó con el título de la pintura  a su álbum VIVA LA VIDA

Frida Kahlo - “Viva la vida” (1954, óleo sobre masonite, 59 x 50 cm, Museo Frida Kahlo, Coyoacán, México)
La sandía, una de las frutas que asociamos con el verano, es la protagonista de la última obra que firmó Frida Kahlo. Y digo “firmó” porque los...

Frida Kahlo – “Viva la vida” (1954, óleo sobre masonite, 59 x 50 cm, Museo Frida Kahlo, Coyoacán, México)

La sandía, una de las frutas que asociamos con el verano, es la protagonista de la última obra que firmó Frida Kahlo. Y digo “firmó” porque los especialistas en su pintura no se ponen de acuerdo sobre cuándo pintó realmente este cuadro. El año anterior le habían tenido que amputar la pierna derecha a la altura de la rodilla, por culpa de la gangrena. El estado de ánimo de la artista había decaído mucho y la fuerte medicación que tomaba para el dolor le impedía pintar como antes. Sus últimos cuadros no tienen nada que ver con estas sandias, ni con nada que hubiese pintado antes (un ejemplo vale más que mil palabras). Aunque nos cueste decirlo, eran malos de solemnidad. Por este motivo, hay quien opina que pudo pintar esta obra algo antes.

Lo que sí es seguro es que ocho días antes de morir (probablemente fue un suicidio por sobredosis) cogió los pinceles y escribió sobre la pulpa roja de la sandía “Viva la vida / Frida Kahlo / Coyoacán 1954 México”. En las representaciones populares mexicanas del Día de los Muertos, la sandía aparece frecuentemente asociada a las figuras de los esqueletos. Por tanto, el tema escogido por Frida no era casual. Este bodegón, independientemente de que fuese pintado antes o en ese momento, es su adiós a la vida. Colorido y optimista, como intentaba ser ella, a pesar de los reveses que le dio la vida.